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En Ruinas |
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August 07 Huele a casaTierra húmeda y heno. Es el olor que, por fin, he sentido esta mañana al abrir la ventana. Ése es el olor que quería aspirar otra vez, el que me trae recuerdos, el que me sitúa de nuevo en casa.
El que anuncia el verano y el calor.
El olor que, para mí, define a Ávila.
July 19 ¿qué se escribe cuando no se sabe qué escribir?Parece que han pasado siglos desde la última vez que escribí aquí.
Parece que he perdido la costumbre y casi el gusto por relatar lo que me sucede, lo cual me preocupaba un poco...
Parece que he olvidado a todo el mundo que está lejos de mi, e incluso a los que están cerca, pero lo único que he olvidado ha sido demostrar que me acuerdo.
Parece que el cambio huracanado al que me sometí en el último mes ha requerido más energía de la que yo creía para asimilarlo en mi cuerpo: cambio de casa (lo que incluye cambio de barrio y de gente), cambio de trabajo varias veces, cambio de clima (el calor ha llegado a Valencia con toda su aplastante fuerza, seguido de lluvias veraniegas torrenciales) y cambio de estilo de vida (de no parar por casa a no salir de casa, de la noche a la mañana).
Es extraño estar encerrada en un lugar y a la vez sentir que es el mejor lugar en el que puedes estar. No se si este es el síndrome de Estocolmo, pero después de pasar dos semanas sin salir de casa, ahora la calle se me hace un mundo. Y después de pasar casi un mes semi incomunicada con la mayoría de la gente, ahora recuperar el contacto se me hace difícil.
Mi compañía casi se limita a mis compañeros de piso -no puede ser mejor- y mis comañeros de trabajo.
Así que tengo la sensación de que mi mundo es reducido, se circunscribe a mi casa y cuatro calles hasta el supermercado, y el cole en el que trabajo de monitora, al que me translado en un coche, así que es como si me teletransportara, sin ser consciente físicamente de la distancia que recorro.
Como hace tanto que no escribo, tengo la sensación de que mis actos no tendrán consecuencias, ni repercusiones, ni trascendencia alguna. Es como si lo que hago, digo o pienso desapareciese en el momento de ser hecho, dicho o pensado.
Sin embargo, no es cierto, sólo es una percepción empañada por el encierro:
Mi mundo se extiende hasta las calles de mi barrio y de los de alrededor, que recorrí en bici -de nuevo tras la caída!- en busca de piezas para arreglar el fregadero. Y al centro, que de nuevo visité en una pequeña escapada en autobús. Y al parque de cabecera, al que fui de excursión con mis pequeños monstruitos. Y allá a donde yo quiera ir, porque he recuperado la consciencia de que mi encierro solo será temporal.
Mis actos tienen consecuencias: lo que hago y digo en clase tiene una continuidad y una repercusión en los niños y demás monitores. Lo que hago y digo en casa también tiene consecuencias: un plato roto y un fregadero roto y después arreglado, quedan como testigos de las consecuencias de mis actos; y la relación con mis compañeros aumenta en confianza con cada conversación que mantengo.
Mi problema es que necesito pasar mis recuerdos a limpio, contármelos a mí misma o a los demás, para afianzarlos en mi memoria, para repensarlos, para explicármelos o entenderlos, o para maquillarlos.
Así que, todo este tiempo de recuerdos sin repensar parece como un hueco en blanco en mi memoria.
Sin prometer nada, trataré de evitar que esto se repita en el futuro. De momento, aquí dejo un testimonio para recuperarme a mi misma de nuevo.
Por lo menos, he vuelto a sentir un cosquilleo en las yemas de los dedos y en el borde del estómago, es decir, de nuevo la necesidad de escribir.
Hola de nuevo a todos...
April 05 señales?¿Cómo es posible haber soñado con una conversación en inglés y al día siguiente mantenerla?
¿Cómo es posible encontrar un caballete por la calle y a las pocas horas terminar en una casa imposible rodeada de pintores y dibujantes?
¿Cómo es posible debatirse entre inquietudes contradictorias y que de repente aparezcan personas que plantean posibilidades reconciliables?
¿Cómo es posible desear en abstracto y que alguien ajeno a ti te concrete con sus propias palabras?
¿Cómo es posible que todo se confabule para coincidir en un momento y un lugar concretos y decisivos?
March 26 susurrado al oídoTan cerca bastaría con extender la mano
para rozarlo con las yemas de los dedos
Así de cerca
Puedo escuchar los latidos del corazón
la respiración acelerándose
No hay distancia
cuando el calor de un cuerpo se transfiere a otro
Demasiado cerca
cuando el calor quema
y emprendes la huida March 15 exiliada en el salónLlevo doce horas fuera de mi dormitorio. Me he establecido en mi rincón favorito de la casa: el rincón del salón junto a la ventana ciega. He sacado el colchón de mi cama y he dormido en el suelo, pactando una paz con las cucarachas que salen cada noche de debajo del sofá y exploran la cocina. Yo he acampado justo en su camino de paso, pero hasta ahora no hemos tenido problemas. Tan solo he visto una en mis sueños, pero cuando la perseguía para tratar nuestras condiciones de no agresión, voló y desapareció. Tengo la vaga sospecha de que las cucarachas, no sé si todas, al menos sí las de mi casa, me entienden cada vez que mueven las antenitas, así que creo que ella ya habrá hablado con su comunidad y no tendremos problemas.
He reducido mi espacio vital a lo imprescindible y he descubierto que la vida así en verdad es más cómoda: tengo menos cosas, pero las tengo todas al alcance de mi mano, no hay desorden porque no hay trastos inútiles estorbando.
He sellado el bajo de todas las puertas de la casa para frenar el aire, y sobre todo el sonido.
Esta noche he dormido casi once horas seguidas, la cura de sueño que mi cuerpo me pedía a gritos después de madrugar toda la semana.
Mi calle es una algarabía de música, color y gente, de petardos y borrachos, de luces y fritanga. Pero, milagrosamente, mi salón es un bálsamo de SILENCIO
Creí que sería imposible conciliar el sueño, pero al final mi exilio ha tendio el efecto deseado: aislarme de las fallas.
No sé si mi resistencia se mantendrá también esta noche, pues hoy es el estallido oficial del fervor fallero, pero al menos ya he dormido una noche para poder resistir.
Hoy me exiliaré a la huerta para sentir la Tierra y las hortigas en mis manos, para sentirme mejor conmigo misma creyéndome que hago algo útil para la naturaleza y para mi, para seguir meditando sobre hacia dónde camina la humanidad y cuál es la mejor alternativa a esta vida desquiciada. Trato de imaginar los pros y los contras de la vuelta a una vida sencilla en armonía con la naturaleza mientras utilizo el que muchos califican como el avance más importante de la tecnología de la comunicación para escribir estas palabras.
Me debato entre mis contradicciones y me pregunto para qué sirve la escritura sin fondo, sin nada nuevo que aportar, y me doy cuenta de que esto que estoy haciendo ahora mismo es precisamente eso, y lo que es peor, que no hay nada que sepa hacer mejor que esto.
Me aislo de las fallas como me aislo de los problemas del mundo, sabiendo que sólo hay dos formas de ser feliz: una, vivir fuera del mundo real para que nada te afecte, y otra, luchar para cambiar las cosas y convertir el mundo real en ese que te imaginas para escapar.
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¡Gracias por tu visita! |
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